Nací en La Habana, la capital de Cubita la Bella, la isla del eterno verano, allí donde el “asere, ¿qué bolá?” es más común que dar los “buenos días”. Allá crecí, estudié, me formé como profesional de las telecomunicaciones y la electrónica, y di mis primeros pasos en la vida laboral.
De dónde vengo
A México me fui buscando ese sueño que me enseñaron mis padres, los de la generación X: tener una vida independiente, la oportunidad de hacerme de mis propias cosas, una casa, un carro, un trabajo estable —‘ta apretao ese tema en Cuba (comentario atemporal)—.
Antes de irme también tuve la oportunidad de ayudar a un amigo a emprender un negocio de celulares. Esa experiencia me abrió la mente a probar cosas nuevas, tomar más riesgos y me dio un nivel de confianza tremendo. Aprendí de ventas y de la importancia del buen servicio al cliente.
Ya en México, lejos de la familia, amplié mi zona de confort desde el principio, trabajando fuera de la ciudad como ingeniero. Esa es una experiencia que algún día contaré con más detalles (da para una miniserie, jaja).
Cómo terminé entre redes y automatización
Del mundo de la tecnología móvil y la radiofrecuencia, donde hice análisis del comportamiento de señales móviles —y también optimicé, muy importante—, pasé a trabajar directamente con redes, un área que ya me encantaba desde la universidad. Además, estudié y fui aprendiendo cosas de programación.
Al juntar redes y programación encontré otro mundo que también me encanta: la automatización. Hoy, automatización y optimización son dos palabras que aparecen constantemente en lo que hago, tanto en el trabajo como en mis proyectos personales.
Lo que sigo construyendo
Me sigue interesando el mundo de las redes, sigo aprendiendo de ellas y mantengo una curiosidad enorme por la tecnología en general. Me interesa seguir construyendo y mejorando mi home lab, por ejemplo, y también ayudar a resolver problemas en el trabajo, apoyando al equipo con lo que sé y con lo que continúo aprendiendo.
Y con este blog quiero dejar plasmadas experiencias, aprendizajes y, cómo no, lo que se me ocurra escribir que me parezca interesante.